Adormecía la tarde, cuando el del bigote entraba en la lóbrega taberna donde cada tarde y desde hace demasiados años, la cuadrilla del café, puro y copa, jugaba su partida de mus...
Contra todo pronóstico, los órdagos hoy caerían antes de lo esperado.
Un cargante silencio se apoderó del local, y el tenue resplandor que entraba por el entrecerrado bisel de repente parecía deslumbrar...
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